Las enfermeras son la columna vertebral de los cuidados y necesitamos más

Desde que comenzó la pandemia, hemos visto innumerables ejemplos de los cuidados prestados por enfermeras, en los servicios de urgencias, en las UCIs y en los servicios de emergencias, en las unidades de salud mental, en las residencias de personas mayores, en los centros de salud, en las unidades de neonatología y en otros muchos. Espacios donde el cuidado, a través de la presencia, el acompañamiento y la relación de ayuda, ha sido reconocido como un valor esencial para afrontar la pandemia.

Héroes no, heroínas

Todos estos espacios, tanto sanitarios como sociales, están conformados por equipos de sanitarios y no sanitarios, que han puesto encima de la mesa lo mejor de sí mismos. Entre ellos las enfermeras están demostrando su compasión, su valentía y coraje en la respuesta al Covid 19, según el presidente de la Organización Mundial de la Salud.

A las enfermeras durante esta pandemia nos están regalando distintos reconocimientos, incluso la denominación de héroes, aunque en todo caso la palabra que entiendo que debería haberse utilizado es de heroínas.

Una heroína es una mujer que realiza una acción muy abnegada en beneficio de una causa noble, persona ilustre y famosa por sus hazañas o virtudes, protagonista de una obra de ficción o persona por la que se muestra especial admiración.  Y en los últimos días ha ido incluso a más. Banksy nos ha regalado una imagen que se ha hecho universalmente popular y que nos pone en un plano de superheroínas con superpoderes, concepto muy ligado a situaciones excepcionales o sobrenaturales de personajes ficticios.

Para establecer este reconocimiento se están utilizando conceptos entrelazados que pueden confundir sobre lo que somos las enfermeras. No es mi intención rechazar el reconocimiento que estamos recibiendo en esta situación que vivimos, pero preferiría aprovechar para proponer que esta visibilidad pública se ofreciera en un día cualquiera, en una residencia cualquiera, en un acompañamiento cualquiera, en una relación terapéutica cualquiera, pero que a la vez para mí son todos momentos únicos de enfermera.

Somos la columna vertebral del sistema, una columna descuidada

En este momento, nadie duda que las enfermeras somos la columna vertebral de cualquier sistema de salud, ¿Pero de verdad tenemos esa consideración en nuestro país?

La organización Mundial de la salud (OMS) ha manifestado en reiteradas ocasiones que es necesario que se fortalezca de manera urgente la presencia de enfermeras en los sistemas de salud. Recomienda concretamente incrementar al menos un 20 % las plantillas. Para ello añade que también hay que invertir en la formación de enfermeras en todo el mundo, y que este crecimiento no solo implique al ámbito asistencial, sino también en el liderazgo de los servicios de salud.

Pero la presencia de enfermeras en España respecto a las recomendaciones de la OMS no es muy alentadora. Ocupamos el puesto 58 del ranking según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud.

España es uno de los países de la Unión Europea que todavía no cuenta con el número suficiente de enfermeras en su sistema de salud. Disponemos de 55 enfermeras por cada 100.000 habitantes, muy lejos  las tasas de países como, Noruega, Suiza, Islandia, Finlandia o Irlanda que disponen de 150. Y todavía con una distancia considerable de países como Portugal con 64, Francia con 97, Reino Unido  83, Eslovenia 96, Países Bajos 111, Alemania 132. Nos acercamos a  Italia, que tiene una tasa de 58.

Pocas enfermeras por habitante y sin apoyo a la formación especializada

Conviene recordar que los recortes de la última crisis económica tuvieron consecuencias como la reducción de puestos de enfermeras. Descendimos hasta 51 enfermeras por cada 100.000 habitantes. Pero no solo hay un déficit global en la cantidad de enfermeras en España. Nos encontramos también con una ausencia generalizada de especialización. Las enfermeras contamos con un sistema de formación de residencia especializada de alto nivel para la adquisición de competencias en disciplinas como: geriatría, salud mental, trabajo, salud comunitaria, pediatría y gineco-obstetricia.  Quedan pendientes por desarrollar o definir áreas como los cuidados especiales, urgencias y emergencias, que en esta pandemia están siendo si cabe más necesarias que nunca.

En este sentido cabe decir que la implantación de las especialidades enfermeras (a excepción de las matronas) ha sido muy dispar. En general no suponen ni el 10% de los puestos de enfermeras en las distintas Comunidades Autónomas. Destaca la Comunidad de Madrid en la que la presencia de puestos de enfermeras especialistas es prácticamente nula.

¿Imaginan ustedes un médico epidemiólogo trabajando como cirujano?, pues esto es lo que ocurre con frecuencia a las enfermeras que en esta pandemia se han catalogado como heroínas.

Desde hace unos días los servicios de salud de las Comunidades Autónomas están proponiendo planes, protocolos y estrategias para la desescalada y poder afrontar el día después. Esperemos que en todos ellos estén incluidas las enfermeras de salud mental, de familia y comunitarias, de Geriatría, de Trabajo, de Pediatría, de Obstétrico-Ginecología y la necesidad de otras que esta pandemia ha mostrado que son imprescindibles.

Esperamos que el concepto de heroína quedé como anecdótico. Esperemosque la sociedad reconozca a las enfermeras a través de sus competencias en el acompañamiento de las personas en sus distintos procesos de salud.

Publicado en publico.es